Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Luis Cortés Briñol

|Página personal de alguien que dedica una gran parte de su tiempo a observar, leer, escribir y pensar y además considera que algunas de sus inquietudes son lo bastante interesantes como para ser compartidas|

¿Podría haberse evitado?

Artículo publicado en Diario de Navarra y Diario de Noticias, el sábado, día 12 de febrero de 2005.

Un día vuelves de la universidad y te enteras de que mientras tu hacías un examen, un tipo de 26 años ha pegado dos tiros con una escopeta a una chica de 22 que no quería acceder a una relación sentimental con él y se ha suicidado luego. Era 8 de febrero y ocurría a pocos metros de tu casa; mientras te concentrabas en sacar lo mejor de ti, ese chico se concentraba en sacar lo peor de sí, acabando con la vida de una chica que perfectamente podías conocer. La noticia conmocionó a los vecinos, destruyó a los padres y nos paralizó a los demás, quienes no pudimos reaccionar.
No se puede reaccionar ante algo así. Sencillamente porque la vida humana es intocable, es el valor más importante y respetable. Apenas Berta pudo mantener unos segundos de contacto visual con el peor de los ladrones con quien se toparía jamás. Nadie sospechaba, nadie esperaba, nadie comprende. Pero, ¿se podía haber evitado? Nadie mata por amor, señoras y señores. No hay amores que matan, ni crímenes por pasión; hay, ante todo, enfermedad. Enfermedad, unida a una educación fallida, como causa de tales desgracias. Ahora sabemos que el asesino intentó quitarse la vida algún día antes. Hospital, unas pastillas y a casa. Ese chico necesitó ayuda y no hubo quien se la supo o pudo dar. Era un enfermo, que asesinó. No un maltratador habitual como se ha señalado. Ese chico tenía problemas mentales que los sistemas de protección social no trataron como correspondía.
No admito frases al estilo: “un chico completamente normal ha matado inexplicablemente a una amiga”. Ninguna persona normal premedita y planifica semejante idea. ¿Es posible que tal desajuste psicológico pueda quedar hasta ese punto solapado para amigos y familiares? Sí, según los expertos. De quién es entonces la responsabilidad, me pregunto. Tienen otras cosas que hacer los políticos, parece, que mejorar el imperfecto servicio de salud mental. Es preferible perder el tiempo en lanzarse la pelota de unos a otros o discutir sobre la competencia del caso mientras los cuerpos yacen tendidos inertes. ¿Tan imprevisible puede ser una reacción así en una persona obsesiva con una depresión aguda que se ha intentado suicidar con anterioridad? La idea del rechazo perturbó hasta el fin a David Torrado, quien ya estaba enajenado.
Este caso va, si cabe, más allá de la violencia de género. Ha sido violencia contra una mujer, pero podía haberlo sido contra un padre, un hermano o un amigo, en cualquier otro momento. Un desequilibrio psicopático, una licencia de armas sin control exhaustivo, y la conjunción de la fatalidad han robado a Berta todo lo que tenía: su vida. Pero se la han robado también a sus familiares y a los familiares del asesino, quienes cargarán a sus espaldas el resto de su vida con un doble dolor.

Tan sólo busco una razón, pero no la encuentro. Un sentido a lo que no lo tiene. En todo caso, una duda me corroe por dentro, ¿Podría haberse evitado?


Referencias

Dirección para referencias

Comentarios


Recordar datos


© 2007 Luis Cortés Briñol. Se permite la copia de los escritos, citando autor y fuente.
Contacta con el autor a través de luiscortesbrinol@hotmail.com.
LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009